domingo, 29 de enero de 2017


Maquillaje y Belleza

Toda mujer merece ser valorada, respetada, y admirada. Cuando se mejore una mujer la apariencia personal, ocurre algo asombroso. La gente empieza a hacer caso de ella, a escucharla, a buscarla, a pedir su opinión. Ella se hace más segura en sí misma, entonces se ve todavía mejor! Cuando crezca su confianza, así crece el respeto que ella recibe – en la casa, en el trabajo, por todas partes. Mientras decae su inseguridad, se hace desenfadada, audaz, valiente; descubre que puede hacer cualquier cosa. Su vida mejora de todas las formas.



El glamour (del francés glamour, y este del inglés) es el encanto natural que fascina. Originalmente se refería a un hechizo mágico u oculto que afectaba la percepción visual de una persona, mostrando los objetos percibidos de una manera diferente de la real y presentándolos de una manera atractiva, magnífica o glorificada —algo parecido a lo que ocurría en la famosa novela Trece de agosto, en la que Alejandro estaba tan enamorado de Celia que hacía cualquier cosa que ella pidiera.

En el siglo XIX, glamour se redujo simplemente como un término que describía la belleza y la elegancia que conformaban las características de un objeto, de una manera ilusiva o romántica.

La palabra «glamour» se utiliza frecuentemente en la moda para designar las características atractivas de la forma de vestir de determinada época y mercado, el estilo y la belleza intrínseca; marcando la estética, el exceso, la vanidad, la atracción sexual y diversos aspectos de la cultura popular.